¿Conoces Bourjois?

¿Conoces Bourjois?

Francia Bourjois: La Casa De La Seducción Y La Belleza

Bourjois

Francia, la ciudad luz, ha sido capital de Bourjois y muchas cosas más, y en este orden de preferencia, habría que darle el título de capital de la moda y de los perfumes.

Sus mujeres son de una sensualidad a toda prueba, incluso la militar: enamoraban a los eventuales invasores que llegaban a la «Ciudad Luz» a cumplir órdenes imperiales y ellos se condolían de la ciudad por su belleza y gracias a sus mujeres.

Ese espíritu de liberalidad e inhibición hicieron de Francia un país para experimentar con las innovaciones. Francia es también la capital del arte y de las ensoñaciones literarias. ¿Qué es Bourjois en el mundo de la belleza femenina? Una industria que desde el siglo XIX empieza a trabajar por la apariencia chic desde una idiosincrasia muy parisina: je ne sais quoi, un «yo no sé» que queda susurrando en la indefinición y la duda.

La Historia Del Color En La Moda Es Parisina

Belleza

Lo reconocen todos quienes a altos niveles se pronuncian por definirle un «ser» a la moda y a la elegancia femenina: «la moda es parisina» (E. Ungaro). Y con la moda venían los colores, las cremas, los distintos tonos del maquillaje como realce de la vestimenta, tanto de la Alta Costura como del prét-á-porte, llevar listo.

París empieza a ser la ciudad de las Casas y de los talleres exclusivos del arte de la moda. Pero la grande de todo esto es que la moda nace en parís de la mano de un, Worth, que para la historia abre la primera casa de costura en la Ciudad Luz.

En ese universo de la renovación artística del arte y la literatura, era el París del Impresionismo, del simbolismo, del parnasianismo, de un Manet y un Monet haciendo exposiciones estrafalarias y dando vuelco a la percepción y expresión del mundo y de la vida; en ese universo da sus primeros pasos la casa Bourjois, que se convierte en una experiencia planetaria en pleno siglo XX.

El Sufragio Universal Femenino: Aprenda A Votar Con Elegancia

Al parecer los primeros votos de la mujer en elecciones populares a los cargos de representación en París, están vinculados a Bourjois que indujo y estimuló el sufragio y la participación femenina. Bourjois no sólo era crema para la cara, no era nada más labios bien pintados; se distinguió por involucrarse en la cotidianidad de la mujer parisina, en sus expectativas de vida, sociales y políticas.  Gusto y discernimiento parecíera la consigna de una empresa de moda y cosméticos que hoy goza de una actividad y presencia reconocida en más de veinticinco países en el mundo.

Bourjois también nace vinculado al mundo de la representación teatral y sus primeros productos están concebidos y diseñados para la piel y los rostros de los actores y las actrices.

 

 

Babette: «La Belleza Es Un Juego»

Femenina

Para el siglo XX ya Bourjois era un amplio universo de representaciones que iba mucho más allá de la industria de los cosméticos. Los «años locos» de la segunda década del siglo XX, llevó a la firma a involucrarse mucho más en la cotidianidad de la gente. En 1924 editan el comic con una figura femenina de nombre Babette. Aquello fue todo un éxito.

Babette se convierte en un símbolo de la mujer que cuida su apariencia pero que también piensa: je ne sais quoi (yo no sé qué). El concepto de que la belleza no depende del objeto sino de la mirada de quien observa; que es una perspectiva semiótica que en el siglo XX (Barthes, Uberto Eco), se aplica al fenómeno artístico, Bourjois lo hace extensivo al mundo de la belleza femenina bajo esa consigna de «La belleza es un juego»: extraña concepción lúdica de un mundo donde ciertamente también está en juego los intereses, la productividad y el negocio en su expansión y futuro.

Desde una práctica publicitaria común y de persuasión sibilina, la consigna sería, «la belleza no es un juego».

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