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1 Belleza, Seducción y Ecología.

Naturales

1 Belleza, Seducción y Ecología.

Las tendencias ecológicas y de conservación buscan marcar pautas innovadoras en la industria de la cosmetología y ponerse a tono con el planeta verde, el de la protección de la vida en este mundo caótico. ¿Qué tipo de armonía y retroalimentación es ésta entre nuevos géneros de cosméticos limpios y las bondades de la naturaleza y las propiedades benignas de la piel?

Cosmeticos

La búsqueda de cánones absolutos y definitivos de la belleza ha sido una constante a lo largo de su historia. Se olvida con frecuencia que cada época tiene sus moldes, sus estándares y hasta sus estereotipos de belleza. Sin embargo, hay un imaginario femenino que mueve a la mujer a sueños utópicos de una belleza inacabada, inmarcesible.

Desde aquella pregunta de los cuentos de hadas y la literatura infantil: «espejito, espejito, quién es la más bella…»; desde esa pregunta de la bruja resentida en el cuento de Blanca Nieves, la duda, la inseguridad en torno a la tonificación y los atractivos personales, se extendió como una constante de la vanidad femenina.

De todo esto queda una verdad incuestionable y definitiva:  la industria de la cosmetología se alimenta de ese ethos, de esa pulsión del llamado «sexo débil» para buscar satisfacer necesidades y expectativas en un mercado cada vez más competitivo y eficaz.

Pero volviendo a Clean Beauty, es decir, a «la belleza limpia”, la pregunta sería: ¿se puede cumplir con estos parámetros de belleza universal y «limpia» y a la vez cumplir, con el debido rigor, las pautas y principios ecológicos de conservación del hábitat? ¿Podemos velar por la piel de la mujer, por la protección de su belleza y encanto natural, y a la vez rendirle pleitesía al orden rígido de las leyes físicas de la naturaleza y el cosmos?

Belleza, Pero Enferma.

Quizás la moda «Clean» no sea más que un llamado de conciencia para que el consumidor despierte y sepa qué producto está comprando para el tratamiento de su piel. ¿Productos químicos sin aditivos tóxicos y sin reactivos peligrosos para la ecología del cuerpo y del ambiente natural?

La controversia apunta a que no hay, metodológica y científicamente hablando, una definición avalada de la noción «clean». Al parecer todo es buena voluntad y fe en el libre albedrio del consumidor que entra en una especie de autonomía de conciencia para decidir qué producto de piel debe comprar en el mercado.

Sin embargo, el mundo de la publicidad marca otro camino. La conciencia «clean» tiene un apuntalamiento mediático impresionante y, ciertamente, son escasas las referencias a la composición y diseños del producto. ¿Un estilo de vida más?

Atente A La Piel Que Te Da Vida Y Afine El Olfato

Belleza

Si algo ha sido combatido en los últimos años ha sido la industria química en el mundo entero. Un furor encendido de ecología radical la ha convertido en su codiciado objeto de ataque. Clean Beauty no es nada nuevo en el mercado. Aunque parezca poco aceptado, en los últimos tiempos la tendencia natural humana es al equilibrio.

Se ha alcanzado un estándar racional de consumo que hace de la mujer y del hombre un consumidor que piensa y jaquea la otrora tendencia frenética del consumismo. Sin lugar a dudas que la cosmetología ha engendrado inquietudes y temores. No era para menos, dada la conformación de un mundo realmente enfermo. Pero la prédica por una belleza sana y saludable data de viejos tiempos.

Fueron muchas las ediciones de las llamadas enciclopedias de familia que incluían capítulos enteros al tema. Todavía está fresca la imagen del rostro de una mujer tendida en el sofá y en su rostro una mascarilla de pepino, de miel con leche de coco, o arcilla de barro. Esto denotaba tres cosas: cuidado, higiene y prevención.

Era para entonces una ecología casera de esmerarse por la belleza femenina y evitar al mismo tiempo los factores de riesgo. Los tónicos de aguas destiladas de flores son muy comunes en este mundo de dominio de la industria química. Los «desmaquillados» suelen ser también una práctica casera a base de aguas y astringentes vegetales comunes.

Si se concreta la idea de una política preventiva para una «colonización» ecológica de ese territorio de la piel, el impulso de la belleza natural de la mujer habría de ser apoteósico. Es una tarea pendiente. «Estar en forma» es una tarea que involucra muchos factores que van de la alimentación al ejercicio diario. No hay nada más ecológico que la paz y el reconocimiento y la valoración de lo que realmente somos. Si tengo en mis manos la identidad de mi piel, esto puede ayudar a emprender y definir caminos.

Autor: Ramon Marquez

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